Parece que el balance de mis primeros días en Freetown sale bien. Aquí hay un clima de verdad, y no el bochorno arenoso de Dakar -aunque dice Tom que se puso a diluviar el mismo día que me vine para aquí. En la oficina estupendo, sobretodo ahora que tengo más práctica y consigo entender un 80% de lo que dice el jefe de misión con su acento espeso de Zimbabwe. Como valor añadido, la parte de atrás de mi hotel da al consulado honorario de España en Sierra Leone. No tenía ni idea, hasta que esta mañana al salir de la ducha he levantado la vista y me he topado con el cónsul honorario desayunando en su terraza, prácticamente en batín y zapatillas. Hola!