Vuelta de vacaciones: en Dakar se ha puesto a llover de veras, tanto que ahora puedo ir en moto por el callejón de arena hasta casa de Malick Sene, bordeando el cementerio donde antes había unas dunas de miedo. Ha llovido tanto que se ha caído el balcón del vecino, y ayer se derrumbó una mezquita sobre un grupo de lavanderas. Malick, que está construyendo él mismo un segundo piso en su casa, me cuenta que los maçons mezclan demasiada arena con el cemento y los ladrillos se vuelven porosos, o se deshacen con el agua. Cada estación de lluvias se caen casas. En el centro, los edificios coloniales aguantan el tirón.
El domingo me vuelvo a Sierra Leone, con mi pasaporte nuevo y limpito. How di bodi, Salone?